domingo, 22 de enero de 2012

Mezclándome con la gente...





Esta mañana hemos paseado por Cabo de Palos, un lugar precioso para sentir la brisa del mar, los acantilados junto al faro, o entremezclarse con la gente. 






Hemos paseado por las terrazas del puerto y he conocido a un poeta, Rogelio García Galindo. Al principio me ha parecido un señor mayor que vendía sentado al sol sus libros... pero al acercarme algo ha ocurrido entre los dos. Me ha mirado a los ojos y me ha preguntado si alguna vez había pensado de qué color era el viento o las estelas del amor.
Me he quedado perpleja, son el tipo de preguntas que solo hacen de forma espontánea la gente que se siente viva, la gente que no tiene miedo al ridículo, la gente que mira en su interior... y me he visto reflejada en su mirada. Me he agachado para crear una conversación más íntima entre los dos, una conversación entre dos personas desconocidas que de pronto han encontrado un vínculo de unión. 









...Y me ha regalado un trocito de su vida sentimental; durante un rato me ha recitado en voz bajita unos poemas de amor, unos poemas sobre la vida y sobre Dios.


Gracias, Rogelio, por ese momento que has compartido conmigo.
                                                Rosa
                                     

                                                                                                

 ¿Se han preguntado alguna vez
de qué color es el viento
o las estelas del amor?
Yo les puedo responder.
el viento tiene un color
semejante al pensamiento
y el amor es una flor
que su aroma llega adentro
del alma y el corazón,
como la luz de una estrella
que está más allá del sol
y el fanal que ella destella
se baña en el ancho mar
cual si fueran lentejuelas
que galopan en las olas
sin montura y sin espuelas.

El viento tiene el color
que la pluma del poeta
derrama del corazón,
y el amor es una puerta
del cielo hecha calor
de un desconocido fuego
que se deja acariciar
por los pinceles del alma
cuando dibuja hasta el fondo
a dos seres que se aman.

                               Rogelio


7 comentarios:

  1. Muy bonita la anecdota del desconocido poeta, que sin canocer a la persona, la identifica por su cara.
    Muy bonito el poema, pocas personas como Rogelio quedan ya, poetas callejeros, que saben reconocer los sentimientos por la cara de las personas.

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    1. Sí, creo que nos hemos reconocido por la mirada. Ha sido muy bonito.

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  2. ...hay muchas personas interesantes alrededor, el mal de estos tiempos es la falta de comunicación! ...si te das cuenta, cuando vas por la calle la gente no se miran! ...salvo que cuando te miran pasan dos cosas, que te encuentres buenas almas que te cuenta tus cosillas, tus vivencias, tu caridad o al contrario, almas perdidas que solo saben sacar burlas y hacer daño!
    ...por suerte te has encontrado con ese tierno señor don Rogelio, vaya regalo que te has llevado! ...felicidades!

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    1. Pe, he pasado un día estupendo allí, y he pasado un ratito increíble con este señor. Me ha dado su blog y su correo electrónico y nos hemos hecho amigos con tan solo unas palabras. Me gusta descubrir a las personas, no dejan de sorprenderme.

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  3. Un día de los que cunde el animo y las anecdotas, un abrazo.

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  4. Juan Conejo López23 de julio de 2012, 10:40

    Conozco a Rogelio desde hace muchos años y me consta que puede aportar muchas experiencias de su dilatada vida.
    Su blog es http://rogeliogarciagalindo.blogspot.com.es/
    y su web: http://www.cabodepalos.com/rogeliogalindo/index.htm
    Desde aquí le envío un abrazo.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias, Juan, eres muy amable.

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