jueves, 17 de noviembre de 2011

Machado y Serrat

Esta noche me siento cerca de dos amigas mías, de ti, Majo, y de ti, Gloria. Os llevo en el pensamiento a cada una de vosotras por motivos diferentes pero las dos estáis ancladas en el mismo puerto. Sabéis que me encanta la poesía y que en cada verso hay algo para cada uno de nosotros, para cada una de vosotras. Para el poeta, el camino no es sólo un sendero por donde caminar, sino que el camino de Machado es la vida entendida como un largo viaje.
 Yo voy soñando caminos

de la tarde. ¡Las colinas

doradas, los verdes pinos,

las polvorientas encinas!...

¿A dónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
—La tarde cayendo está—.

Es precioso lo que intenta decirnos el poeta sobre la vida, sobre el presente y el futuro. La tarde cayendo está...y es importante detenerse en ella y no pensar en el mañana. Yo voy cantando viajero, es una forma de expresarnos que vive el presente, el día a día, el poder del ahora. Nos distraemos en cosas sin importancia y perdemos esas horas que no volverán, no somos capaces de observar el cambio de estación, no podemos permitir que la mirada se nos quede prendida en el dolor. El hombre es vulnerable, la vida es frágil, no pensemos tanto en ella porque vivir es ya en sí mismo milagroso.


  Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.


Las estelas de espuma son el mensaje de la vida de otras personas, de aquellos que para cada uno de nosotros han significado algo. Ésa es la única pista que podemos tener en nuestro particular viaje. Gloria y Majo es a lo único que podéis agarraros en estos momentos porque cuando el jilguero no puede cantar y el poeta es un peregrino...Sí vale rezar, porque caminante no hay camino, se hace camino al andar.


Para dos grandes mujeres, luchadoras, que abren caminos con sus pasos y nos dejan pistas de su viaje, nos dejan estelas sobre el mar. Un abrazo.



Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...
Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar:
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse, le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso.






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